Y te preguntarás que hago yo en medio del Oriente. Saciaré tu curiosidad.
De pequeño, cada Navidad, montaba un portal de Belén. Colocaba sus montañas de corcho, su rio de plata, su musgo fresco y sus figuras de barro. Y por cada rincón brillaban lucecitas de colores que proyectaban sombras cálidas, mágicas y antiguas.
Yo me quedaba absorto reclinando mi cabeza sobre mis brazos en cada detalle, en cada parcela de esa orografÃa con tantos recobecos. Contemplaba las casitas lejanas escondidas entre el musgo y el camino de serrÃn por el que transitaban los Magos de Oriente....Quien me iba a decir a mi que viviria en la ciudad bÃblica de Rey (hoy Teherán) de dónde partÃan esa procesión regia.
Yo, quise, quise ser una figurita de ese Belén y transitar por sus montañas y comer con sus beduinos. Yo traspasé el espejo y me và en el otro lado. Ahora te contemplo desde mi portal de Belén y te cuento las cosas que te cuento...

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